
A todos nos gustan pero ¡cuidado!, que si abusamos de ellas nos podemos llevar un susto.
¿Qué vemos si miramos la etiqueta de una bolsa de patatas? Vaya, si lo que pensamos ahora es que nunca miramos las etiquetas, pues muy mal. Hay que mirar siempre las etiquetas, Guerreros, porque así sabemos realmente lo que vamos a comer. Bueno, o al menos sabemos algo más.
Pero volvamos a las patatas de bolsa. Si miramos la etiqueta, normalmente solo leeremos esto como ingredientes: "Patatas, sal y grasa vegetal". ¡Cuidado, esto tiene trampa! Porque la palabra "vegetal" nos parece natural y no es nada de eso en este caso.
La grasa vegetal no tiene nada que ver con el rico aceite de oliva. Esto quiere decir, aunque no lo dice, que las patatas están fritas con otro aceite, que seguramente será de palma o de coco. Estos aceites, en vez de ayudarnos como el aceite de oliva, son bastante malos porque tienen muchas grasas.
Así que ya sabéis, las patatas de bolsa hay que comerlas muy de vez en cuando. Y si no las comemos, ¡mucho mejor! Más Guerreros de la Salud seremos, porque a los auténticos guerreros la grasa no les interesa nada de nada.